Fecha de publicación: 08/06/2017
Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU
- Siguenos en twitter: @rogofe47Chile
Santiago- Chile
Rodrigo González Fernández, abre este blog para OFRECER un punto de encuento, de dialogo , de opinión, de debate para los agricultores de Chile. Los invito a postear, a participar, a aportar a nuestra industria del Siglo 21, en este mundo global .Busquemos una verdadera, efectiva y eficaz representacion Un fraternal abrazo a todos.
La actividad agropecuaria es la actividad productiva más antigua de la humanidad; este simple hecho implica que es el sector que ha experimentado el mayor número de políticas públicas.
Fecha de publicación: 08/06/2017

En una sociedad democrática la libertad de expresión es fundamental; significa una auténtica garantía de participación de las personas en la cosa pública aunque no ostenten cargos, además de asegurar el escrutinio sobre los órganos del Estado y la competencia entre ideas y propuestas, lo cual es propio del pluralismo democrático.
Una difícil tarea ha sido definir los contenidos y límites de la libertad de expresión, pues hay espacios en que puede intersectarse con otros derechos, tales como la honra, la privacidad y la propia imagen. Ello ha motivado la necesidad de que los jueces y legisladores empleen sus esfuerzos en solucionar eventuales conflictos, acudiéndose a la ponderación entre unos derechos y otros, evitando su jerarquización a priori.
Sin embargo, hay mensajes o expresiones que se mueven en las fronteras de este derecho y que, si bien pueden quedar cubiertos bajo su sombra, no siempre son exactamente parte integrante de éste: es el caso de la llamada programación "de farándula" y de algunas formas de humor. Esas variantes utilizan a los medios de comunicación y sus recursos, con capacidad de confundirse con el caudal informativo y captar la atención del público, y pueden resultar atrayentes por distintas razones para la audiencia, lo que no las eleva a transformarse por ello en un gran aporte.
En el Chile actual, hemos conocido últimamente casos de frontera, a propósito de expresiones vertidas en programas de TV por un ácido humorista que nadie se atreve a tocar, posiblemente por miedo a ser aludido también. Así, en un escenario de luces, donde a menudo celeridades o aspirantes ríen de que se rían de ellas, toleran que se las imite, aceptan bromas sobre su cuerpo, su inteligencia o sus capacidades, se exponen y se muestran en instancias que podrían preservar para sí mismas y prefieren ser nombradas que no serlo – no importa a propósito de qué-, empiezan a ser motivo de injerencia personas que no han optado por esos caminos y que no se toman alegremente sobrenombres, mofas, burlas o insultos.
Si reclaman, les caen encima mitos que no se compadecen con la madurez de nuestra sociedad: los políticos deben aceptar la exposición a estos ataques; las mujeres no pueden quejarse de ofensas salvo que tengan una trayectoria en la militancia del feminismo o los estudios de género; haber criticado a otros es una justificación para ser víctimas de tales denotaciones.
Querer obligar a aceptar tratos indignos, descalificando a quienes los padecen o considerando que es su culpa por ser conocidas, es un escenario propicio para el abuso y para confundir la libertad de expresión con el derecho al insulto.
Participar en política sin duda importa exposición a la crítica, a las discusiones e incluso a arrebatos de los contrarios, pero no es un cheque en blanco para autorizar el ataque personal, físico, la agresión injustificada; adherir o no a movimientos feministas o de género no es condición para experimentar la condición de mujer y defenderla. Por último: no es lo mismo estimar que una persona carece de idoneidad para un cargo o que ha hecho una gestión desafortunada, que ridiculizarla repetidamente.
Tampoco se espera del colectivo creer que hay una especie de validación por el horario, por la naturaleza del programa o porque eso ha sucedido antes. Más bien suena a una renuncia frente a la vulgaridad y al ataque aparentemente divertido, pero hiriente.
Estas situaciones muchas veces se disuelven en juicios o requerimientos (como dice alguno, muerto de la risa: "Arriesgo demanda"), pero lo más interesante de analizar es cómo operan en nuestra sociedad mínimas reglas de solidaridad y reacciones de repugnancia frente a tales excesos: ¿Ya no nos molestan ni nos sorprenden? ¿Dan lo mismo mientras no se rían de mí?
La majestuosa libertad de expresión que tanto ha costado a varias generaciones de chilenos no debería terminar siendo el juguete del bufón de palacio.
Ángela Vivanco Martínez, abogada y profesora de Derecho Constitucional UC, doctora en Derecho y Ciencias Sociales para la Universidad de La Coruña, España
FOTO: FRANCISCO FLORES SEGUEL /AGENCIAUNO
En una sociedad democrática la libertad de expresión es fundamental; significa una auténtica garantía de participación de las personas en la cosa pública aunque no ostenten cargos, además de asegurar el escrutinio sobre los órganos del Estado y la competencia entre ideas y propuestas, lo cual es propio del pluralismo democrático.
Una difícil tarea ha sido definir los contenidos y límites de la libertad de expresión, pues hay espacios en que puede intersectarse con otros derechos, tales como la honra, la privacidad y la propia imagen. Ello ha motivado la necesidad de que los jueces y legisladores empleen sus esfuerzos en solucionar eventuales conflictos, acudiéndose a la ponderación entre unos derechos y otros, evitando su jerarquización a priori.
Sin embargo, hay mensajes o expresiones que se mueven en las fronteras de este derecho y que, si bien pueden quedar cubiertos bajo su sombra, no siempre son exactamente parte integrante de éste: es el caso de la llamada programación "de farándula" y de algunas formas de humor. Esas variantes utilizan a los medios de comunicación y sus recursos, con capacidad de confundirse con el caudal informativo y captar la atención del público, y pueden resultar atrayentes por distintas razones para la audiencia, lo que no las eleva a transformarse por ello en un gran aporte.
En el Chile actual, hemos conocido últimamente casos de frontera, a propósito de expresiones vertidas en programas de TV por un ácido humorista que nadie se atreve a tocar, posiblemente por miedo a ser aludido también. Así, en un escenario de luces, donde a menudo celeridades o aspirantes ríen de que se rían de ellas, toleran que se las imite, aceptan bromas sobre su cuerpo, su inteligencia o sus capacidades, se exponen y se muestran en instancias que podrían preservar para sí mismas y prefieren ser nombradas que no serlo – no importa a propósito de qué-, empiezan a ser motivo de injerencia personas que no han optado por esos caminos y que no se toman alegremente sobrenombres, mofas, burlas o insultos.
Si reclaman, les caen encima mitos que no se compadecen con la madurez de nuestra sociedad: los políticos deben aceptar la exposición a estos ataques; las mujeres no pueden quejarse de ofensas salvo que tengan una trayectoria en la militancia del feminismo o los estudios de género; haber criticado a otros es una justificación para ser víctimas de tales denotaciones.
Querer obligar a aceptar tratos indignos, descalificando a quienes los padecen o considerando que es su culpa por ser conocidas, es un escenario propicio para el abuso y para confundir la libertad de expresión con el derecho al insulto.
Participar en política sin duda importa exposición a la crítica, a las discusiones e incluso a arrebatos de los contrarios, pero no es un cheque en blanco para autorizar el ataque personal, físico, la agresión injustificada; adherir o no a movimientos feministas o de género no es condición para experimentar la condición de mujer y defenderla. Por último: no es lo mismo estimar que una persona carece de idoneidad para un cargo o que ha hecho una gestión desafortunada, que ridiculizarla repetidamente.
Tampoco se espera del colectivo creer que hay una especie de validación por el horario, por la naturaleza del programa o porque eso ha sucedido antes. Más bien suena a una renuncia frente a la vulgaridad y al ataque aparentemente divertido, pero hiriente.
Estas situaciones muchas veces se disuelven en juicios o requerimientos (como dice alguno, muerto de la risa: "Arriesgo demanda"), pero lo más interesante de analizar es cómo operan en nuestra sociedad mínimas reglas de solidaridad y reacciones de repugnancia frente a tales excesos: ¿Ya no nos molestan ni nos sorprenden? ¿Dan lo mismo mientras no se rían de mí?
La majestuosa libertad de expresión que tanto ha costado a varias generaciones de chilenos no debería terminar siendo el juguete del bufón de palacio.
Ángela Vivanco Martínez, abogada y profesora de Derecho Constitucional UC, doctora en Derecho y Ciencias Sociales para la Universidad de La Coruña, España
FOTO: FRANCISCO FLORES SEGUEL /AGENCIAUNO
Como un hecho de extrema gravedad calificó la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) el ataque ocurrido la noche del miércoles contra siete camionesen las comunas de Ercilla y Victoria.
A través de un comunicado, el gremio indicó que lo sucedido en La Araucanía confirma el fracaso de la estrategia desplegada por el Estado para combatir este tipo de actos, por lo que piden un rediseño.
Si bien desde la SNA valoraron que se haya invocado la Ley Antiterrorista, aseguraron que urge la disposición de acciones eficaces, así como también el rediseño de protocolos utilizados por la fuerza pública para desarticular a los grupos causantes de este tipo de hechos.
Finalmente, desde la organización indicaron que visitarán la zona durante la próxima semana con el fin de reunirse con los gremios y las familias afectadas, buscando coordinar futuras estrategias.





Odepa actualizó los mapas de los catastros frutícolas de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Atacama, Coquimbo, O'Higgins, Maule, Biobío, Araucanía, Los Lagos, Los Ríos y de Aisén realizados los años 2015 y 2016. La actualización corresponde a un total de 1.456 mapas descargables en formato PDF que presentan la localización espacial de las agroindustrias, de plantas de embalajes, cámaras de frío y se señala la distribución de los predios frutales, diferenciados por especie. Es importante destacar que por primera vez se publican los mapas de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y de Aisén.
Este material se puede descargar a través de www.odepa.gob.cl ingresando a la sección Información Territorial y posteriormente al apartado Catastro Frutícola, a continuación, seleccionar la región requerida y en "Cartografía para impresión (formato Pdf)" se accede a los mapas.
Sus consultas realizarlas al 800 360 990.